El sábado pasado decidí aprovechar el buen tiempo para subir al Monte Fajardo, aquí mismo en Cartagena. La idea era disfrutar de un paseo tranquilo con unos amigos entre los pinos, que, aunque no son muy altos en esa zona, dan bastante vida al paisaje. Pero nada más empezar la ruta, nos topamos con una sorpresa: una fila de orugas cruzando el camino.


Sí, la temida procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) ya está aquí. Y ojo, porque se ha adelantado a su calendario habitual.
Justo en ese momento nos cruzamos con un hombre que paseaba a su perro. Tuve que avisarle rápido: "¡Cuidado con el perro, que hay procesionaria!". El hombre no se había dado cuenta, y es que este es el mayor miedo de cualquiera que tenga mascota en la zona del Mar Menor o el Campo de Cartagena: que su perro, por curiosidad, acerque el hocico.

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No es solo una "oruga peluda". El contacto con sus pelos urticantes es peligrosísimo. En los perros, puede provocar desde una reacción alérgica brutal hasta necrosis en la lengua si llegan a lamerla o tocarla. Si ves a tu perro babear mucho o hincharse después de un paseo por zonas de pinos, ¡corre al veterinario!

Lo que vimos en el Monte Fajardo eran orugas buscando tierra blanda. Su instinto biológico las hace bajar del árbol para enterrarse, hacer su crisálida y volver a salir como mariposas en verano.
Dato curioso: Se llaman "procesionarias" porque siguen ciegamente a una líder (generalmente una hembra) formando esas largas filas. ¡Nunca rompas la fila pisándolas! Esparcirás los pelos urticantes al aire y te picarán igual.
Normalmente, esta "bajada" la esperábamos para marzo o abril. Pero con los inviernos tan suaves que estamos teniendo en la Región, el ciclo se ha acelerado.
Si tienes pinos en tu parcela, ya sea en Cartagena, en las urbanizaciones de La Manga o en pueblos cercanos como La Unión o Torre Pacheco, seguramente te estés preguntando cómo librarte de ellas.
Aquí viene la parte técnica explicada:
Si ya ves las bolsas blancas en las ramas, llegar tarde es un problema.
El mejor ataque es una buena defensa. En otoño es cuando las orugas son diminutas y vulnerables.
En resumen... Si sales a pasear por el monte estos días, mil ojos al suelo. Y si tienes pinos en tu jardín y ves esas bolsas blancas, no esperes a marzo. Actúa ya, porque ellas no van a esperar.