La semana pasada fue intensa, con dos casos muy distintos que demuestran que, en el control de plagas, no existe una solución única para todos. Si vives en un chalet o tienes una segunda residencia, seguro que te sentirás identificado con lo que nos encontramos.
Índice de contenidos
Me llamó una propietaria desde la urbanización La Vaguada (Cartagena). El problema era claro: una pequeña infestación de rata negra (o de campo) que amenazaba con entrar en su vivienda.
El escenario eran dos chalets contiguos con una zona ajardinada muy amplia. Este tipo de entornos, tan comunes también en zonas vecinas como Canteras, Tentegorra o San José Obrero, son un paraíso para los roedores si no se protegen bien.
¿Qué hicimos? Al tener la confirmación de los propietarios, actuamos rápido. Colocamos estaciones de cebo en las esquinas del perímetro. Aquí está el truco profesional: evitamos los rodenticidas de primera generación.
¿Por qué? Porque hemos observado que las ratas de esta zona han desarrollado resistencias. Si usas un veneno común, la rata necesita comer muchísimo más para caer, y a menudo ni siquiera funciona.

Optamos por un rodenticida parafinado. En jardines con riego y humedad, es la única forma de que el cebo aguante y siga siendo "apetecible" (palatable) para el roedor. Por suerte, no había mascotas en la casa, lo que nos facilitó el trabajo al no tener que esconder tanto los portacebos.

De Cartagena saltamos a La Manga. Esta vez, el aviso venía por unos indicios clásicos: excrementos de ratones en el cuarto de bombas de una piscina interior.

Todo apuntaba a que la colonia venía de la casa de al lado. Los ratones son tremendamente sigilosos y, a diferencia de las ratas, se cuelan por cualquier hueco mínimo. Esto es algo que vemos mucho en apartamentos cerrados de Cabo de Palos, Playa Honda o Mar de Cristal.
El reto: Un gato en casa. Aquí la estrategia tuvo que ser quirúrgica. La clienta tenía un gato, así que la seguridad era la prioridad máxima. Colocamos las estaciones de cebo muy escondidas, totalmente fuera del alcance de la mascota. Dentro pusimos un "cóctel" para asegurar el tiro: un bloque parafinado y dos cebos frescos de distintas composiciones.


A diferencia de las ratas, que desconfían de lo nuevo (neofobia), los ratones son más curiosos, por lo que con este tratamiento de choque esperamos reducir la infestación drásticamente en pocos días.
Ya sea en un chalet de Barrio Peral o un apartamento en Los Belones, si ves indicios, no esperes. Como has visto en el caso de La Vaguada, los productos de supermercado a veces solo sirven para "alimentar" a ratas resistentes.
Si necesitas una empresa de desratización en Cartagena que analice tu caso concreto (y proteja a tus mascotas), llámanos. No vendemos "veneno", vendemos tranquilidad.