El placer de navegar es incomparable. El viento, el mar, la libertad... pero esa sensación puede verse arruinada rápidamente por un enemigo invisible y persistente: la presencia de plagas.

Esta semana, el propietario de un velero atracado en Puerto de Mazarrón nos contactó desesperado. Había detectado una pequeña plaga de roedores en su embarcación de 10 metros de eslora.
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Entre ruta y ruta, los veleros se llenan de provisiones, es decir, alimento introducido para las travesías. Además, cuando un barco está atracado en un pantalán, se encuentra cerca de muchas embarcaciones contiguas, lo que lo hace susceptible a la entrada de roedores, especialmente si hay alguna nave cercana algo abandonada.


Las cucarachas también pueden encontrar refugio dentro de una embarcación. La entrada de alimentos y los posibles escondites, como por debajo de las sentinas —donde hay calor y humedad—, son el lugar perfecto para ellas.
En este caso, los roedores se habían refugiado en las sentinas. Por algún excremento que vimos durante la desinfección, todo apunta a que eran ratones.
El velero se encontraba en los astilleros ASCAR en Cartagena. Las sentinas levantadas facilitaron mucho la desinfección de la embarcación.
Utilizamos un desinfectante muy común pero efectivo: el peróxido de hidrógeno, aplicado por pulverización localizada. Aunque el producto tiene un plazo de seguridad de 3 horas, le recomendamos al cliente no entrar en el velero hasta pasadas 24 horas.
Las plagas en barcos son frecuentes. Si notas señales en tu embarcación, no lo dejes pasar: contáctanos cuanto antes para una intervención profesional y recuperar la tranquilidad en el mar.